ASPECTOS GENERALES
Es mi intención con este post refrescar los principios básicos en lo que a la seguridad se refiere, para la planificación y ejecución de un correcto Plan de Seguridad en el desarrollo y ejecución de concentraciones masivas en eventos musicales, festivales, deportivos, etc. Si bien es verdad que el terrorismo global de índole yihadista se ha convertido en un actor no deseado, no debemos descuidar los procedimientos más elementales y a la vez más eficaces que garanticen una correcta ejecución del Plan de Seguridad para garantizar en mayor medida posible la seguridad de los asistentes y que, en mi opinión debería hacerse extensible a discotecas o cualquier evento que reúna a más de 200 personas, donde el riesgo es “igual o mayor”.
I ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA SEGURIDAD
1. Se han de elaborar planes de seguridad específicos para cada evento.
2. El aforo máximo debe ser siempre revisado porque la distribución puede cambiar.
3. Para que el control de acceso sea eficaz, se deben realizar registros y cacheos.
4. Debe haber carriles para que los asistentes entren de uno en uno.
5. Los vigilantes deben llevar uniformes que les distinga del resto.
1- Planes de seguridad específicos.
La normativa establece que los organizadores deben presentar un plan de seguridad que haya sido elaborado por un experto cualificado. En el se evalúan todos los posibles riesgos y para ello se tiene en cuenta no sólo el aforo que se supone que va a haber, las salidas de emergencias y otras vías de evacuación sino también otros aspectos que van desde el perfil de los asistentes hasta las condiciones climatológicas, el tráfico circundante o el estacionamiento.
La legislación actual lo único que exige es “garantizar la seguridad del evento”, sin establecer mínimos y en ocasiones, la búsqueda del bajo coste lleva a que estos planes no sean los específicos para cada evento, lo que menoscaba la seguridad. Posteriormente, una vez organizado, los distintos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad deben ocuparse de verificar que ese Plan de Seguridad se ha implantado en base a lo establecido. Si no es así tienen la potestad de paralizar o incluso suspender el evento.
2- El aforo máximo debe ser revisado para cada evento porque la distribución del recinto puede cambiar. Eso mismo ocurrió en el madrid Arena. Fueron retiradas las gradas, se colocó una pista que redujo “el aforo un 60-70%”, pero se asignó el mismo número de personas, creo que fueron unas 10.600. Tampoco se puede contabilizar del mismo modo las plazas cuando se trata de gente sentada en una localidad que cuando está de pie o bailando.
3- Controles de acceso, con tiempo suficiente.
El control de la entrada a los grandes eventos sirve en teoría de filtro para evitar, entre otros puntos, el acceso de menores a eventos prohibidos para ellos, de personas que hayan consumido alcohol o drogas o que lleven algún tipo de material que pueda suponer un riesgo para la seguridad. Pero en la práctica no siempre se cumple esa función que recordando otra vez el Madrid Arena se constató la presencia de menores y se encendieron alguna que otra bengala.
Para que el control de acceso a un recinto sea efectivo, el personal de seguridad debe realizar registros y cacheos y para ello es imprescindible que los organizadores exijan a la empresa de seguridad, personal de seguridad cualificado y habilitado, no controladores de acceso, que no pueden realizar esas prácticas y su trabajo se limita a hacer respetar el derecho de admisión y controlar que la entrada sea correcta.
La necesidad de reducir costes hace que muchas empresas de seguridad y empresarios organizadores se decanten por controladores, caer en ese error puede acarrear consecuencias muy graves en caso de catástrofe.
4- Debe haber carriles para que los asistentes entren de uno en uno y no haya riesgo de avalanchas.
Por ley debería ser obligatorio que todos ellos mostraran su carnet de identidad al mismo tiempo. Ampliar el horario de entrada para que fuera más escalonado sería más que recomendable. Exigir vigilantes con experiencia para agilizar la entrada con el mayor control posible es la mejor baza para contrarrestar la teórica lentitud.
5- Vigilantes, localizados y localizables.
La ley no establece un número mínimo de vigilantes pero algunas Comunidades Autónomas estipulan un vigilante por cada 300 personas, en mi opinión esta proporción es adecuada, pero deben tenerse en cuenta también otras circunstancias: el número de salidas de emergencias (habría que colocar un VS en cada una), si hay parking se debe controlar el paso de los vehículos, en el escenario evitar que los asistentes se suban a él, protección específica para zonas y personas VIPs……
Vuelvo hacer hincapié en exigir a la empresa de seguridad Vigilantes debidamente preparados en aspectos legislativos, primeros auxilios, cómo actuar frente a posibles situaciones de estrés que se pueden presentar durante la duración del festival, defensa personal, incidiendo en la necesidad de que se realice una “preparación previa” del VS que va a acudir al evento y no ponerle en la puerta de emergencias esa misma tarde sin explicarle qué es lo que tiene que hacer.
II EVACUACIÓN ORDENADA.
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| Estampida en Turín, final Champions |
El procedimiento más adecuado en caso de emergencia es que FFCCSS presentes y VS abran las puertas e informen a los asistentes de que deben salir. Cuanto más despacio y más ordenado mejor y la forma más efectiva es hacerlo en las puertas y alertando de la evacuación desde las puertas hacia dentro porque si el aviso se da mediante megafonía con toda probabilidad se desate el pánico. Hay que tener muy consciente que gestionar el pánico es muy difícil; ¿porqué? Porque todo el mundo quiere salvarse, sirva de ejemplo la estampida por una falsa alarma de bomba en la Plaza San Carlo mientras estaban reunidas para ver la final de la Liga de Campeones entre el Juventus y el Real Madrid, provocando cerca de 1500 heridos de lo que se cree que se trató de uno o varios petardos lanzados de forma irresponsable o accidentalmente.
Volviendo al caso del Madrid Arena el gran error según los expertos de seguridad fue no limitar el aforo en el pasillo en el que se fueron agolpando los jóvenes, y haber permitido que una zona de paso estuviese bloqueada, se tardó en prevenir. Todas las salidas de emergencias deben estar libres de obstáculos, abiertas y señalizadas, según la legislación.
El VS que se coloque en la puerta de emergencia será el encargado de controlar que nadie se cuele, que nadie salga y que no se bloqueen. En caso de emergencia debe ser el encargado de abrirlas e indicar a cada persona que salga.
En eventos y festivales de afluencia superior a 200 personas sería más que conveniente establecer corredores por los que evacuar a los heridos así como puntos de atención médica en diversas partes del recinto, así como disponer de enfermería o botiquín convenientemente dotados para prestar los primeros auxilios en caso de accidente o enfermedad repentina.
En resumen: la seguridad al 100% no existe. Evitar que pasen cosas es imposible.
Solo se pueden evaluar lo mejor posible los riesgos e intentar poner los medios para que en el caso de que ocurra algo minimizar los daños. La concesión estricta de las autorizaciones para la organización de eventos, la gestión correcta del aforo por parte de las administraciones, prevenir riesgos con la exigencia de planes de seguridad específicos y la posterior revisión de su cumplimiento son algunas de las claves para alejar el "fantasma" de la tragedia lo que debe ser una celebración multitudinal.




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