domingo, 30 de abril de 2017

Atraso mental de las instituciones en la lucha contra la criminalidad.

Como criminólogo en proceso que soy, me doy cada vez más cuenta del retraso que existe en España por la ciencia criminológica, tal vez por el típico estereotipo torpe de no tocar lo que funciona, porque innovar en técnica y conocimiento supone siempre un riesgo y de riesgos en España no queremos saber, criticamos otras sociedades que apuestan por la innovación privada y competitiva en materia de seguridad y lucha contra el crimen para posteriormente mirar con recelo su progreso y avance en la lucha contra la delincuencia.

Es necesario dar a conocer que la criminología en el ámbito privado constituye una herramienta que el Estado no sabe usar, quizás porque no esté preparado para tratar el fenómeno criminal con determinación. Si bien la Seguridad Nacional es patrimonio del Estado y así debe ser, no lo debería ser la ciencia y las técnicas necesarias para la investigación y esclarecimiento del hecho criminal.

El desconocimiento existente por parte de las instituciones sobre las funciones de la Criminología hace necesario dar a conocer de manera continuada que esta ciencia estudia, investiga, abarca todos los factores relacionados con el fenómeno criminal apoyándose en otras ciencias para poder dar explicación incluso de forma predelictiva; esto es, el análisis de factores multicausales relacionados con el agresor, la víctima y los medios de control social, realizando propuestas basadas en evidencias según el método científico hipotético deductivo.

El Grado universitario de Criminología es hoy por hoy uno de los más demandados en nuestro País, digamos que está de moda, bien aupado por series de TV y Cine y/o bien por el temor latente al terrorismo radical de corte integrista  que se ha instalado de forma global en la sociedad que en mi opinión se percibe de alguna manera de forma tangible, lo que inspira el conocimiento de los factores multidisciplinares que abarca la criminología en la lucha contra el terrorismo. 

De esta demanda surge un problema fundamental que las instituciones encargadas no son capaces de resolver para posteriormente aprovecharlo y es que no existen, apenas, salidas profesionales específicas, problema que no es exclusivo del colectivo sino también de la sociedad la cual no se puede acoger a los beneficios que aporta la Criminología para mejorar la convivencia social.

La creación de forma generalizada e institucionalizada de la Colegiatura de Criminología y de Departamentos específicos para la prevención e intervención activa en el tratamiento de la delincuencia, desorden social, etc., trabajando mano a mano con las diferentes áreas de la administración, potenciando el empleo y a la vez el ahorro público de sectores de la Administración destinados a tal fin es en mi opinión el gran avance pendiente que tiene nuestro País.
 
¿Porqué un Juez no otorga la misma validez, rigor, etc., a un informe pericial si viene confeccionado por un agente de la unidad de criminalística, o Policía Judicial, que a ese mismo informe pericial si viene de la mano de un criminólogo "civil" experto en el tema, con la debida acreditación, experiencia, carrera universitaria y profesional, etc.? Esto es a mi juicio el gran retraso mental y de conceptos de las instituciones y justicia española.

La adquisición de conocimiento en materia criminal, de justicia, derecho, psiquiatría forense, política criminal, sociología, Antropología cultural y forense, etc., unido a experiencia acreditada que un alumno debe obtener cuando termina los estudios universitarios le otorgan la capacidad de mostrar los conocimientos
que tienen para combatir por ejemplo la violencia de género, y a través de este conocimiento, mostrar las funciones que pueden desarrollar los criminólogos/as para devolver a la sociedad los conocimientos adquiridos de forma aplicada.

En España la existencia de encuestas de victimización es apenas irrelevante, más allá de la última encuesta europea que se realizó al respecto en la que España arrojó unas tasas bajas en comparación con otros países. Conocer el grado de cifra negra (delitos sufridos pero no denunciados) es algo prioritario en que la administración de justicia parece no tener inquietud por evidenciar y donde la criminología "civil" o privada podría arrojar luz, conociendo cuántas víctimas no denuncian, motivos por lo que no lo hacen, etc., ya que hay estudios que cifran esta cifra negra en un 50%; ciertamente leí hace unos días una interesante iniciativa de la Secretaría de Estado de Seguridad en la que equipos integrados por criminólogos y psicólogos están analizando los diferentes factores causales de mujeres asesinadas por causa de la violencia de género. Ojalá sea un primer paso de evolución entre la Administración y la Criminología "civil".

Como un primer avance en el crecimiento y apertura de miras del sistema de administración central se hace imprescindible aumentar la inversión y el apoyo en investigación criminológica. 
Creación de equipos multidisciplinares coordinados por las Universidades, Colegios de Criminólogos y centros de investigación siendo estos públicos y privados cuyo contacto potencie la aplicación e intercambio en materia de conocimiento criminológico y criminalístico.
Aumento de los controles para evitar la victimización secundaria en aquellas que tienen contacto con el sistema judicial u otro tipo de sistemas sean estos asistenciales, sanitarios, etc.
Introducción y mejoras de la evaluación y gestión del riesgo en los diferentes sistemas policiales, asistenciales y de justicia.
Potenciar los programas de tratamiento de agresores. Evaluación de los programas e implementación desde los conocimientos de la Criminología en el tratamiento de delincuentes. 

En definitiva una puesta en marcha de forma rigurosa de la aplicación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, para saber qué medidas funcionan y cuales son susceptibles de posibles errores de interpretación.


Tanto si te ha gustado como si no, deja un comentario, siempre es enriquecedor conocer diferentes puntos de vista.
Ismael Moriano Paule.
Criminólogo en Proceso a través de la UI1.
Director de Seguridad.
Profesional de Seguridad Privada
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sábado, 29 de abril de 2017

De la mala educación social, a la delincuencia.


Para asumir el enunciado que  muchos sociólogos y antropólogos como Cloward o Ohlin lo han elevado casi a la categoría de “máxima” para entender la desviación social y criminólogica es necesario en mi modesta opinión como  individuo dentro de una sociedad “civilizada”, analizarla interrelacionando los conceptos de delincuencia y socialización.

Trataré de exponer en este post un breve esbozo los diversos factores que generan la criminalidad y la delincuencia llegando al menos a la conclusión personal que si bien está fuertemente vinculada la delincuencia a la falta de  socialización correspondiente a una  posición social baja, no debemos considerarlo válido como “precepto” para la justificación de la delincuencia desde el punto de vista sociológico y como parte de integrante de una sociedad “sana”.

Creo necesario establecer un marco conceptual que arroje luz para poder defender lo expuesto en el párrafo anterior además de realizar una evaluación con cierto grado de rigor científico.
Hay muchas teorías acerca de la delincuencia, que al igual  que la desviación, ha de ser entendida desde la misma perspectiva de base sociológica puesto que los actos que realiza una persona tienen siempre una repercusión en la sociedad general, por eso individuo y sociedad forman una unidad común del sistema de convivencia social.

Las distintas teorías de base biológica y social enmarcan las características comunes de cualquier sociedad para dar explicación a la delincuencia y desviación.

Las biológicas sostienen que los factores están siempre en el individuo, sobre el cual se desarrolla social y ambientalmente y las teorías sociológicas otorgan mayor importancia a factores externos y sociales como son entre otros los factores políticos, económicos, culturales, etc.

Por lo tanto no podemos centrarnos exclusivamente en una de las dos teorías para abarcar el proceso explicativo de la delincuencia y criminalidad sino que se deben interrelacionar los diferentes aspectos biológicos y sociales.
El origen de la conducta criminal es variable, y por consiguiente a mi modo de entender variables son las causas de la delincuencia, de ahí que su estudio explicativo se lleve a cabo desde diferentes posiciones como la genética, la endocrina, la antropométrica, la psicológica, etc. Los factores de personalidad y aprendizaje constituyen puntos de vista psicológicos necesarios para conocer la conducta delictiva. De igual forma ciertas funciones psíquicas explican comportamientos antisociales y delictivos.

En el contexto social del individuo y potencial delincuente nos encontramos con el control social, que plantea que si la persona y su libre albedrío pueden infringir las normas socialmente establecidas y además es la propia sociedad la que le ofrece oportunidades para ello; solamente el miedo al castigo y una reacción negativa de su entorno social, será lo que le impulse a cumplir las normas. No menos importante es considerar que cuando el individuo  carece de arraigo social, carece también del indispensable control disuasorio y es aquí donde el proceso de delinquir es tomado y considerado como algo natural de subsistencia y dominio.

Otra teoría asociada a los aspectos sociales vinculantes a la delincuencia es la anomia en la que el individuo, como de forma anárquica se despoja de cualquier norma de comportamiento cívico y social porque se siente que no encajan en la propia estructura social y cultural, situándose fuera del sistema e incluso llegando a generar uno distinto.


Frente a aquellos que de forma tajante afirman que la delincuencia es causa directa de la falta de socialización y esta falta de socialización es consecuencia de pobreza, marginación, surge como otro factor social determinante de la delincuencia los llamados delitos de cuello blanco, cometidos por personas respetables, de alto estatus y posición social, y precisamente son estos dos factores posicionales de alta socialización lo que les proporciona cierta impunidad para delinquir. Es en nuestra sociedad occidental y de primer mundo donde llegamos a condescender este tipo de delitos y donde la conciencia social queda anulada puesto que llegamos a confundir o asociar corrupción con impunidad, entendida esta como un nivel superior de categoría social y clase alta.

La delincuencia depende también del grado de la correcta estructuración de factores como son la familia, la religión, instituciones sociales, etc. las cuales en muchas ocasiones al no haber cumplido los patrones sociabilizadores correspondientes, sirven de justificación para la respuesta social del individuo ante las desigualdades sociales, discriminación, etc., siendo esta respuesta ejercida en la delincuencia. Reincido en este punto lo expuesto anteriormente y especialmente después de analizar los delitos de cuello blanco, que no se puede vincular de forma generalizada, la delincuencia y la criminalidad, a la pobreza y baja posición social aunque está fuertemente vinculada a las clases bajas de la sociedad. La desigualdad y la falta de integración son también factores vinculantes al individuo delincuente, estos dos factores son sólo algunos de los que originan las llamadas subculturas criminales1. Aun con todo lo que la marginalidad de la clase baja conlleva, el joven perteneciente a este nivel no tiene porqué estar en directa oposición con la cultura de las clases medias y en la gran mayoría de las ocasiones no son necesarios cambios en las actitudes de comportamiento de estos jóvenes sino la creación de oportunidades de desarrollo por parte del poder púbico. (sociólogo4, 2013).

1 R. Coward y L. Ohlin en su obra Delincuency and Opportunity: A Theory of delincuent Gangs argumentan que en toda sociedad coexisten subculturas independientes y definen la subcultura criminal  como aquella en la cual resultan indispensables para el desempeño de sus roles dominantes (status maestro)





lunes, 24 de abril de 2017

Hasta que se le echó el freno a la FRENOLOGÍA.



 LA FRENOLOGÍA Y SU POSIBLE RELACIÓN CON LAS CIENCIAS CRIMINOLÓGICAS.

Termino de origen griego que viene a significar “conocimiento de la mente.
En el siglo XIX, el pensamiento científico y filosófico se inclinó por una corriente conocida como positivismo. Según el positivismo, el conocimiento debería ser fiable verificando por medio de la experiencia cada uno de los postulados. El auge de la frenología en los círculos de pensamiento intelectual de Europa tuvo tanta importancia, que incluso personajes de la talla del filósofo W.F. Hegel trató el tema en sus obras.
La Frenología es una pseudociencia que gozó de gran popularidad desde su creación a principios del Siglo XIX hasta mediados del XX.
Pretendía reconocer las facultades mentales del hombre según los relieves y formas del cráneo para lo que utilizaba una especie de mapa o plano esquemático de la cabeza. Tiene su base en que “el cerebro es el órgano de la mente”, con poderes que pueden ser analizados dentro de cierto número de facultades o sentimientos independientes, estas facultades según los frenólogos eran innatas y correspondían con la orografía de la cabeza; del tamaño de estos órganos dependía el desarrollo o atrofia de los sentimientos.

Origen de la frenología.
El creador impulsor de la frenología fue el vienés Franz J Gall; (1758-1828) a través de conocimientos empíricos y la detección de estos órganos de manera un tanto arbitraria, afirma que la mente es en sí misma un mecanismo. Propuso que las facultades mentales y la inteligencia tenían su sede en el cortex, en la materia gris y constaba de 26 zonas (percepción del tiempo, el tono de voz, agudeza, agresividad, autoestima, instintos sexuales e incluso instintos matrimoniales …), mediante un entrenamiento cognitivo permanente y feroz de alguna de estas zonas se fortalecía ciertas partes del cortex cerebral, por lo que se distribuían las facultades mentales por todo el cerebro craneal. 

Otros “descubridores la mente”.
En España hubo un cierto desarrollo de la frenología a través de la obra y escritos de Mariano Cubí (1801-1875); afirmaba igualmente que las funciones psíquicas dependían de zonas determinadas del cerebro, posiciones localizadas en parcelas.
Años más tarde P. Broca (1824-1884) y C. Wernicke (1848-1905) mostraron casos clínicos y autopsias en las que unas áreas del cerebro parecían estar específicamente ligadas a ciertas funciones lingüísticas. El estudio del cerebro progresó enormemente a finales del XIX y a comienzos del XX la cartografía cerebral del Brodman, conseguida con técnicas posteriores, sigue la misma orientación localicista y específica hasta 52 áreas cerebrales distintas. 



Declive de la frenología y reevaluación científica.
En el lado opuesto y bajo la influencia holística y dinámica de autores como P. Flowers (1794-1867) aparecen las teorías de J. H. Jackson (1835-1911); H. S. Lashley (1890-1958) y Goldstein (18781965) que consideran una aberración la concepción fragmentaria y parcelada del cerebro, y defienden la tesis de que funciona como un “todo” que interviene en cada una de las actividades que lleva a cabo.
Alexander Luria (1902-1977) representa el esfuerzo por lograr la unión de estas dos concepciones antagónicas, cree por un lado en la localización de unos tejidos especializados, pero también en la globalidad del sistema cerebral en su función dinámica.
Cuanto más simple es una función, más fácil es su localización, por el contrario, las funciones complejas necesitan de un sistema donde se integren global y dinámicamente distintas funciones simples.
Los preceptos frenológicos, antes que basarse en evidencias fisiológicas del funcionamiento del cerebro, asumían conceptos erróneos que distaban de ser considerados científicos. Como ejemplo de esto, al examinar a criminales y asesinos, se llegó a afirmar que existía un órgano del crimen en el cerebro de los reos, lo que justificaría luego la tesis del criminólogo Cesare Lombroso.
El avance de la ciencia médica y fisiología cerebral en el siglo XX, comenzó a reevaluar, haciendo perder el prestigio del que gozaba la frenología. Las teorías psicoanalíticas de pensadores como Freud y Lacan, así como las técnicas de estudio basadas en los avances de la tecnología, hicieron ver esta disciplina como un resquicio medieval de la ciencia moderna. Con el avance de la modernidad, las conductas y rasgos de carácter de los individuos fueron dejados en manos de especialistas como los criminólogos y médicos forenses, quienes a diferencia de los discípulos de Gall, acuden a estrictos portocólos científicos para determinar las causas del comportamiento de individuos psicópatas, personas antisolciales o con otro tipo de conducta perniciosa. Así, la frenología quedó para la historia de la ciencia médica como una antigualla medieval, que prejuzgaba sin fundamentar científicamente.

viernes, 21 de abril de 2017

De la Criminología y los métodos de investigación actuales.


En sentido legal el Código Penal define el delito como toda aquella conducta contraria al ordenamiento jurídico del País donde se produce.
De la misma forma el término delito engloba los crímenes que se cometen en nuestra sociedad y están tipificados en el mismo C.P.
En este entorno la Criminología es una ciencia de carácter multidisciplinar que trabaja para resolver dichos crímenes apoyándose en fundamentos propios de la psicología, de la sociología, antropología social, etc.
Así pues, dicha ciencia estudia las causas del crimen y preconiza los remedios del comportamiento antisocial del hombre.

La Criminología, como es sabido, trata fundamentalmente sobre la personalidad del delincuente, los orígenes del delito y las medidas que desde el conocimiento, la razón y el respeto a la dignidad de la persona. Todos los Estados deben asumir que para tratar este fenómeno social y para minimizar su impacto deben atender a todos los protagonistas del entramado criminal: autor, víctima, hecho y control.

Si se define a la criminología como la ciencia empírica e interdisciplinaria que se ocupa del delito como fenómeno social, del autor y víctima como actores del mismo y, finalmente, del control social, encontramos perfectamente ese nexo con la criminalística que, como hemos visto, goza de los mismos rasgos que la criminología: ciencia práctica del crimen, que debe abordar mediante técnicas y conocimientos científicos, estrategias de orden práctico una vez que se ha producido un suceso criminal.

Pero, ¿Con qué técnicas se trabaja en la Criminología actual? ¿Cuáles son sus principales variables de estudio? ¿Qué tipo de límites legales tiene un criminólogo para llevar a cabo su trabajo? ¿Cuáles son sus áreas de investigación? ¿Las series de televisión dan una imagen exacta de cómo soluciona la Policía los crímenes? 

Se trabajan con diversas técnicas las cuales algunas de ellas se remiten al inicio de la Criminología como ciencia, que a medida que ha ido apareciendo la tecnología se ha ido progresado en la investigación, desde el análisis de huellas en los tiempos de Galton y todo el entramado que supone el estudio exhaustivo de la huella; pero antes de todo ese recorrido, individualizar el escenario del crimen pasa por la realización de estudios fisionómicos, antropometría, estudios de ADN, e incluso el estudio del sentido de la marcha en el escenario criminal; diversas técnicas para la identificación de la pisada y su equivalente en su reacción peso corporal, tipo de calzado. Al igual que la lofoscopia es también muy singular en el estudio y esclarecimiento de un cadáver, la identificación a través de la oreja (otogramas);  la reconstrucción de un escenario por la dirección, tamaño y grosor de las manchas de sangre llegan a dar una idea exacta de lo que allí ha ocurrido.

Las series de TV., CSI., Mentes Criminales, etc., utilizan la plástica mediática de la imagen para llegar al espectador, exagerando y mezclando todo el entramado de la investigación criminal, pero sí, también desarrollan contenidos y técnicas que se utilizan en la Ciencia real criminológica y criminalística, diversas técnicas que siendo reales las exageran incluso a niveles que son actualmente irrealizables.

El Cuerpo de Policía Nacional lleva ya unos años utilizando técnicas de morfopsicología criminal que les permiten ver las tendencias naturales de un individuo propenso a cometer un delito o una vez cometido poder discriminarlo dentro un entorno de posibles sospechosos, extrayendo un descarte mucho más rápido y efectivo.

A la hora del análisis y esclarecimiento de un crimen las principales variables que estudia la Criminología, se basan entre otras en  la determinación del perfil psicológico o psicopatológico en el desarrollo de la conducta criminal; desde un punto de vista penal ha de apreciarse si existe alguna circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal, lo que se traduce en si el sujeto presenta un nivel de conciencia plena en el desarrollo de su conducta, es decir, si es consciente o no de sus actos y si tiene la capacitad volitiva plena (motivación de hacerlo) en el desarrollo de ese tipo de conducta criminal.
En esta determinación del perfil psicológico podríamos preguntarnos por ejemplo quién es más criminal; el terrorista o el asesino que mata a sangre fría con un cuchillo. En mi opinión el terrorista mata por una serie de creencias; políticas, religiosas, etc., y en cambio el asesino de arma blanca (puñal, etc.,) matará o bien por un interés concreto o por algún tipo de trastorno psíquico, por lo que la alarma social que cree uno u otro será lo que determine quién es mayor criminal pero jurídicamente al saltarse la “gran barrera” como es, sesgar la vida de una persona, son considerados igual de criminales.

LaCriminología también es una ciencia práctica, que puede ofrecer criterios y pautas para la solución de problemas concretos. Por ello, cada día cobra más auge la investigación criminológica orientada a las necesidades prácticas. Es el planteamiento más útil y rentable, a corto plazo, para los fines de la policía, del proceso penal, de la legislación y de la propia ciencia penitenciaria.
Para cumplir con estos objetivos es necesario que el criminólogo teórico se esfuerce por aportar no sólo conocimientos útiles, sino también practicables. La temática escogida, el método de investigación, la formulación de resultados y el propio lenguaje han de orientarse a ese fin.
De todas formas, esta orientación de la Criminología a las exigencias de la realidad no debe mediatizar su campo de investigación. La sociedad es particularmente sensible a ciertas manifestaciones criminales y a determinadas personalidades criminales (por ejemplo, robos, asesinos, etc,). Si la Criminología se preocupa exclusivamente de satisfacer las expectativas sociales, sólo se interesaría por los delitos convencionales, los que llenan las páginas de sucesos, desatendiendo la investigación de otras modalidades criminales menos llamativas, que no suscitan tanta alarma en la opinión pública, pero que no dejan de ser nocivas.




martes, 18 de abril de 2017

De los Cyborgs y la "obsolescencia" de la anatomía humana


Neil Harbisson
"Conseguir que la tecnología mejore al hombre biológico consiste en aceptar, primero, que el hombre puede ser ampliamente mejorado para la vida en la sociedad contemporánea, para enfrentar con mayor éxito los nuevos retos y riesgos con los que las fuerzas biológicas no pudieron contar en su diseño original (...) Lo que está en el anteproyecto del hombre biónico es una variante adaptativa de la especie, forzada por la mano del hombre y su tecnología, una singular cohabitación entre un Homo sapiens sapiens mayormente biológico y uno que lo será progresivamente menos, hasta un punto que se hace difícil imaginar."Javier Serrano (2015). El hombre biónico y otros ensayos sobre tecnología, robots, máquinas y hombres. Ed. Guadalmazán.

Irremediablemente la tecnología Cyborg o Biónica nos lleva a representaciones literarias y al cine de ciencia ficción sugiriendo la cohabitación del ser humano con seres mitad humano y mitad robots, aunque bien podría decirse que más orientado hacia máquinas biónicas con cerebro humano potenciando de esta forma la superioridad de la fuerza frente a la inteligencia en claras referencias a la industria belicista.
Ejemplo de ello tenemos películas como Blade Runner, Robocop, o ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Fhilip K. Dick. Lejos de la ciencia ficción sí son realmente valiosas las aportaciones tanto de la medicina como de la biotecnología para la infrenable y por tanto constante adaptación al medio a que el ser humano es sometido tengan o no impedimentos físicos, neuronales o cognitivos. Gracias a la evolución biológica y cultural, el ser humano ha sido capaz de adaptarse al ambiente.
Una opción para mejorar las prestaciones humanas podría ser la obtención de un cyborg o ser humano biónico en el cual la parte inorgánica fuese un chip computacional conectado directamente al cerebro.

A tenor de la consecuencia de estos “artilugios” que nos hacen la vida más fácil podría decirse que a pesar de que el término Cyborg lo acuñaran en 1960 Manfred Clynes y Nathan Kline; el uso de prótesis artificiales ha ido produciendo diferentes significados y tecnologías a lo largo de la historia y épocas del ser humano.
 He generado una tabla con lo que a mi juicio se podrían considerar prótesis o herramientas biónicas imprescindibles en la evolución natural y cultural del hombre al más puro estilo darwiniano con el considerable aumento de la inteligencia humana, clave para entender la adaptación de nuestra especie al entorno físico y biológico.


A mi entender el único inconveniente de este tipo de tecnologías es el debate ético que suscita, el cual, mal interpretado podría dar origen a un panorama sombrío de discernimiento entre inteligencia y sociedad humana y superioridad tecnológica robotizada.
Me quedo con una de las aportaciones finales del vídeo recomendado en el que reflexiona que la tecnología debe estar al servicio del hombre pero sin crear superhombres porque ningún ser humano está o debe estar por encima de otro, pero por el contrario, si alguien está por debajo de la mayoría ya sea por sus limitaciones físicas, intelectuales, neurológicas, etc., se le debe aportar la tecnología necesaria para alcanzar el mismo nivel que los demás.
Conviene preguntarse dónde estaría el límite en que se pueda considerar que un ser humano dejara de ser tal cual lo conocemos pero que siguiera encajando dentro de la definición del ser humano y pudiera ser reemplazado o refortalecido por tecnología cibernética a excepción de su cerebro o corazón en el caso claro está de que esa transformación pueda llegar a ser algún día real y tecnológicamente viable.
Desde una perspectiva criminológica tendríamos que hablar del “delincuente del futuro” algo que ahora mismo se nos escapa de las manos ya que los fenómenos delictivos tal cual los conocemos hoy, habrán desaparecido dado el aporte de información que arrojan los componentes biónicos que llevaremos implantados. Sin duda alguna la autoría de los delitos estandarizados que se cometieran sería muy fácilmente identificado y perseguidos. Los fenómenos ciberdelincuenciales tales como por ejemplo el ciberporno, la usurpación de identidad cibernética, etc., se convierte en el nuevo actor dentro de la lucha de las especies y adptación evolutiva del hombre. Al hablar de ciberdelincuencia somos conscientes de que el espacio físico desaparece por lo que la ecología de este delito pasa a ser abstracta e indeterminada en tiempo y forma por lo que el Derecho Penal deberá (en mi opinión) determinar el marco legal y las diferentes políticas tanto cibersociales como cibercriminales.





martes, 4 de abril de 2017

Del tabú del Suicidio



Las cifras del Instituto Nacional de Estadística nunca no son totalmente fidedignas porque no recogen el total de las muertes por suicidios, debido a que las muertes que  pericial y judicialmente no se pueden catalogar como suicidios se las certifica como accidentes.

El suicidio constituye en nuestro país la primera causa de muerte violenta y sin embargo se cierne todo un silencio en torno a este drama, en torno a quienes lo intentan; entre los familiares, los cuales lo esconden porque el suicidio esta estigmatizado en la sociedad y por consiguiente se ha creado un tema tabú. Pese a las más de las 3.500 muertes anuales según las estadísticas, el suicidio se silencia también en las instituciones las cuales apenas hacen campaña de prevención y silentes también los medios de comunicación que apenas lo mencionan por evitar la incitación por efecto imitación.

La necesidad de plantear un debate público similar al que se hizo en su día con los accidentes de tráfico  o la violencia de género aflora como elemento de concienciación de que solamente tratando el problema se evita el problema, solamente tratando el suicidio se evita el suicidio.

Carmen Tejedor, Psiquiatra del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona que lleva más de 30 años investigando y trabajando para combatir el suicidio afirma que el suicidio es inversamente proporcional a la felicidad que experimenta una persona. Surge el dilema o el interrogante de si el suicidio es un acto de liberación o de desesperación de la persona que sufre de ideas suicidas, lo que sí está claro que se va madurando lentamente.

Más que hipótesis, yo hablaría de causas que provocan la maduración lenta de la tendencia suicida, las cuales la mayoría de ellas son comunes en Occidente pero en España según diferentes estudios son determinantes:
  • Ø  Maltrato de la sociedad hacia el individuo por el que no se ve aceptado en ella.
  • Ø  Anticipo de desgracias que no se ve capaz de afrontar.
  • Ø  Acceso a armas de fuego.
  • Ø  Antecedentes de abandono o maltrato.
  • Ø  Poner fin a un sufrimiento.

Aún con estas causas se considera que un 90% de los suicidios están vinculados a enfermedades mentales y el otro 10% son casos impredecibles.

El alcohol, las drogas y alteraciones afectivas y de desestructuración familiar se consideran como  factores de riesgos que alientan este tipo de tendencias o desequilibrios neurológicos que impulsan a quitarse la vida.

Conocer la realidad del suicidio desprendiéndose de falsos conceptos moralistas y condenatorios del suicidio y que el que lo sufra y lo piense lo exteriorice y a su vez el que lo escuche no niegue el problema;  sería de este modo más fácil abordarlo desde un punto de vista clínico.
Otra cuestión aparte que sin tratar de desviarme del tema, merece cuanto menos reseñarlo, son esas tendencias provocadas de  ciertos sectores, para confundir a la sociedad, tratando  el suicidio como una herramienta asistida para poner fin al sufrimiento físico o psíquico de una persona. Hace pocos días leí y tuiteé una crónica de el periódico El Mundo de “La veinteañera que pidió quela mataran y la mataron”, holandesa, la cual sufría de depresión crónica dese que fue víctima de abusos sexuales, me llamó mucho la atención porque según iba leyendo llegaba a la misma conclusión que Roberto Augusto, doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, “quien es capaz de suicidarse no necesita la inyección letal de ningún médico”; con esto quiero reflejar que no se puede solucionar el suicidio conduciendo al paciente a la muerte a modo de “suicidio dulce o muerte dulce”, la terapia de solución debe lograr o al menos conducir a la estabilidad mental del enfermo.

Como factores sociodemográficos se sabe que las mujeres presentan tasas superiores de intentos suicidas en un porcentaje aproximado de 3 a 1, mientras que los hombres son quienes presentan tasas superiores de suicidios consumados. Los hombres emplean métodos más contundentes tales como armas de fuego, ahorcamiento, envenenamiento por gas, etc., mientras que las mujeres suelen emplear métodos como la ingesta de fármacos, incisiones con elementos punzantes, etc. (Nizama Valladolid, 2011).


Se puede hablar también de factores neurológicos y genéticos como factores que predisponen a conductas suicidas. Poseer antecedentes familiares de suicidio incrementa el riesgo de conductas suicidas en los pacientes. Se ha relacionado las conductas suicidas con una disfunción del sistema serotoninérgico central que es independiente del diagnóstico psiquiátrico. 

Se han encontrado niveles bajo de serotonina y de sus metabolitos en el líquido cefalorraquídeo de pacientes suicidados. Además, se ha establecido una relación directa entre los bajos niveles de serotonina con el escaso control de impulsos, la violencia y  letalidad del acto suicida. En la conducta suicida también intervienen factores neurogenéticos. Estudios en gemelos y sus familias, sugieren que tanto el suicidio y el intento suicida tienen componente hereditario. Los factores genéticos del suicidio parecen ser independientes de los desórdenes psiquiátricos subyacientes.



En el célebre programa REDES, Eduardo Punset analiza por qué el suicidio provoca mucho más rechazo que cualquier otra tragedia. En la mayoría de los casos, el suicida se siente rechazado pero con su acción también genera que todos los familiares y conocidos que le sobreviven sientan también esa sensación de rechazo. O sea, que continúa siendo, como expuse al inicio, un acto muy estigmatizado por la mayoría de las sociedades y civilizaciones. Según los expertos no es tan sólo una cuestión de problemas psicológicos o personales, sino todo lo contrario. Cuando estas muertes suceden hay que preguntarse qué está sucediendo en esos momentos en la sociedad.

sábado, 1 de abril de 2017

La tan denostada Seguridad Privada imprescindible en la Seguridad Nacional



Resulta paradójico que la tan denostada Seguridad Privada en nuestro País forme parte indivisible de la Estrategia de Seguridad Nacional ante los actores que en los últimos años forman parte del escenario social.

Actualmente como profesional de la Seguridad Privada  y Director de Seguridad, (sin ejercer pero sin desfallecer en el intento) no podría hacer entender el funcionamiento de la SP sin la figura del DS, que actualmente ha evolucionado en comparación a las posiciones inmovilistas de años atrás, las cuales básicamente le situaban como el brazo ejecutor de la responsablilidad de la empresa contra una serie de amenazas marginales y delimitadas, pasando a convertirse en el gestor de la seguridad integral y de la protección de la misma ante cualquier riesgo, sea de la naturaleza que sea.
La aparición de los nuevos actores delincuenciales que adquieren gran repercusión e impacto social y mediático así como el incremento de los riesgos y amenazas en el ciberespacio, está provocando un cambio de actitud y sentimiento social sobre la seguridad colectiva, demandando a los responsables de la  seguridad pública que intensifiquen los esfuerzos.
Es por tanto deber de la Seguridad Privada adaptarse y mentalizarse para estar a la altura de esta problemática de seguridad que la sociedad demanda y seguir los mismos pasos que la Seguridad pública está acomentiendo, esto es.

  • Servirse de los avances tecnológicos para detectar e incorporar nuevas técnicas y sistemas.
  • Fomentar una cualificación profesional entre el personal  de  seguridad que tienen al cargo.
Es entonces cuando el DS forma la pieza clave debiendo pantearse dirigir su actividad al logro de los objetivos y demandas de la sociedad, asumiendo conscientemente la necesidad de enfrentarse a los nuevos retos que se le presentan y que le obligan a alcanzar mayores niveles de profesionalidad y de responsabilidad.  

Incorporar la Seguridad privada al núcleo del desarrollo empresarial como parte de sus procesos ..., llevando para ello una planificación real y efectiva de su seguridad, que debe partir siempre de la responsabilidad del profesional de la Dirección de seguridad que realice el análisis y el estudio de riesgos y amenazas para poder filtrar en términos evaluables su nivel de vulnerabilidad y exposición a las amenazas específicas a que se enfrentan, y actuar en base a ese filtro detectado.
El DS debe estar a la altura de lo que se espera e él, en el ejercicio de responsabilidad y profesionalidad, contando con una preparación marcada por el objetivo inequívoco de responder a los requerimientos que en este caso concreto las empresas demandan.

No constituye un reto retórico sino un reto real ya que la evolución tecnológica ha provocado un cambio radical en nuestro sistema favoreciendo la aparición de nuevos riesgos e incentivando la creación de nuevas tecnologías, que indebidamente empleadas pueden también constituirse en un importante riesgo para el que debemos estar preparados, para ello se hace necesario controlar en la medida  de lo posible la evolución de los avances tecnológicos, es decir, estar al día del desarrollo y evolución que presentan los avances tecnológicos, para lo cual es evidente que la formación que se ha de requerir para un Director de Seguridad a la luz de la Orden ministerial 318/2011 ha quedado ampliamente superada por los avances obtenidos en el campo de la innovación y la creación, de ahí que sea necesario que el nuevo reglamento de SP vea la luz cuanto antes y se publique finalmente; necesitamos de ese reglamento porque entre otras razones aborda muy amplia y meticulosamente la materia formativa del personal de seguridad Privada.
Si el DS quiere realmente aspirar a situarse en el puesto relevante que le otorga la Ley 5/14 de SP debe estar permanentemente preocupado por estar actualizado en conocimientos, prácticas, técnicas de seguridad, etc., para estar a la altura de lo que se espera de él.

 Por otro lado las disposiciones legales que últimamente se están aprobando van en la línea de establecer una figura concreta en los organigramas de las empresas que asuman las funciones de su seguridad y a las que sean atribuidas todas las funciones que estén directamente relacionadas con la misma. De esta forma si a lo ya dispuesto en la Ley de SP unimos por ejemplo lo reflejado en la ley de infraestructuras críticas, comprobaremos que el legislador  busca centrar la seguridad en una persona concreta que debe ser contratado por la empresa u organismo y que debe ser investido por la fuerza necesaria para llevar acabo la protección de la misma, integrándolo en ella y atribuyéndole en exclusiva esa serie de funciones entre las que en mi opinión se debe incluir la Seguridad informática porque se  trata de seguridad y  porque la persona más capacitada para asumir esa tarea es el Director de Seguridad con su equipo específico que conforma el departamento de Seguridad. Está claro que la seguridad informática y electrónica debe constituirse en un objetivo y para ello nada mejor que la formación, preparación y la incorporación de medidas y sistemas que se consideren imprescindibles para llevar a cabo una adecuada protección.

Constituirse en un baluarte defensivo contra los nuevos tipos de amenazas que como anteriormente he comentado. Nuestra sociedad está expuesta a una serie de riesgos que se vienen sucediendo y radicalizando, concretándose en acciones dirigidas a erosionar el orden social y dañar los cimientos democráticos en los que se fundamenta la convivencia. De ahí nuevamente insistir en que el Director de seguridad debe estar formado y preparado específicamente para el desarrollo de su labor profesional y que si su función y atribuciones han experimentado avances tangibles, su capacitación debe ir en consonancia con el enfrentamiento a ese riesgo.
Los riesgos que han estado predominado como objetivos fundamentales en la protección y seguridad venían siendo los específicos de incendios y actos vandálicos, sin embargo hoy en día se ha situado como riesgo más demandado la ciberamenza y sus efectos devastadores de una acción terrorista. El concepto de ciberseguridad debe entrar de lleno en los estudios de seguridad y debería constituirse como una materia específica de planificación empresarial, organizativa, etc., como parte intergradora de cualquier evaluación y análisis de riesgos.

Concienciación de llevar a cabo inversión en seguridad. EL DS debe concienciar al empresario usuario de seguridad que  ese gasto, es una inversión que reportará beneficios no solo económicos sino de productividad e imagen, por lo tanto el DS debe estar preparado y formado para contrarrestar la percepción negativa de invertir en seguridad.

Reconocimiento social. Ya no sirve la formación genérica para el vigilante de seguridad. Los nuevos riesgos y amenazas obligan a dotar de mayor preparación al personal y exigir una formación específica que complemente a la general que se adquiere al obtener la titulación. Una vez más hago hincapié en que el nuevo reglamento aparezca cuanto antes aportando lo que se espera de el.
El personal de seguridad no está socialmente reconocido  y se le atribuye apenas un papel muy secundario y alejado de la verdadera función que desarrolla. Cimentar la consolidación de un reconocimiento social para el sector, basado tanto en la demostración diaria de su eficacia como en la capacitación para contribuir con sus medios y atribuciones a la Seguridad pública.

Interlocución efectiva con la Administración. El nuevo esquema de la seguridad que se ha desarrollado para los años venideros viene condicionado por la necesidad de establecer y fortalecer los cauces necesarios para llevar a cabo una cooperación efectiva entre el sector público y el privado en lo que a seguridad se refiere. EL DS. debe ser la pieza clave de esa actividad, convirtiéndose en el mecanismo  eficiente y cualificado entre los dos sectores que integran el concepto de seguridad, ofreciendo imagen de seguridad y confianza en su función como para que los FFCCSS. puedan disponer de él, servirse de él, requerirle y apoyarse para alcanzar los mayores logros y cotas de seguridad estatal. Misión también de la Administración y de los  responsables y Jefes de la seguridad pública que deben estar informados de la existencia de esta figura corporativa creada para gestionar no solo la seguridad de su empresa u organismo si no también para convertirse en el referente en el que se deben apoyar como interlocutor válido de la seguridad privada.


La SP está ante una oportunidad única para reivindicar nuestra función como personal de seguridad, pero ese reconocimiento no vendrá solo sino que precisa de nuestro aporte mediante el incremento de formación y especialización para que pueda ser realmente asumido por  la sociedad a la cual nos debemos. Esa oportunidad debe ir también acompañada del trabajo que debe desarrollar la Administración (estatal, autonómica y local) para fomentar el uso de esta figura laboral de una alta cualificación y de gran importancia dentro del organigrama funcional y operativo de cualquier Empres u Organismo.