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| Neil Harbisson |
Irremediablemente la tecnología Cyborg o Biónica nos lleva a representaciones literarias y al cine de ciencia ficción sugiriendo la cohabitación del ser humano con seres mitad humano y mitad robots, aunque bien podría decirse que más orientado hacia máquinas biónicas con cerebro humano potenciando de esta forma la superioridad de la fuerza frente a la inteligencia en claras referencias a la industria belicista.
Ejemplo de ello tenemos películas como Blade Runner,
Robocop, o ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Fhilip K. Dick.
Lejos de la ciencia ficción sí son realmente valiosas las aportaciones tanto de la medicina como
de la biotecnología para la infrenable y por tanto constante adaptación al medio a que el ser
humano es sometido tengan o no impedimentos físicos, neuronales o cognitivos. Gracias a la evolución biológica y cultural, el ser humano ha sido capaz de adaptarse al ambiente.Una opción para mejorar las prestaciones humanas podría ser la obtención de un cyborg o ser humano biónico en el cual la parte inorgánica fuese un chip computacional conectado directamente al cerebro.
A tenor de la consecuencia de estos “artilugios” que nos hacen la vida más fácil podría decirse que a pesar de que el término Cyborg lo acuñaran en 1960 Manfred Clynes y Nathan Kline; el uso de prótesis artificiales ha ido produciendo diferentes significados y tecnologías a lo largo de la historia y épocas del ser humano.
He generado una tabla con lo que a mi juicio se podrían considerar prótesis o herramientas biónicas imprescindibles en la evolución natural y cultural del hombre al más puro estilo darwiniano con el considerable aumento de la inteligencia humana, clave para entender la adaptación de nuestra especie al entorno físico y biológico.
A mi entender el único inconveniente de este tipo de tecnologías es el debate ético que suscita, el cual, mal interpretado podría dar origen a un panorama sombrío de discernimiento entre inteligencia y sociedad humana y superioridad tecnológica robotizada.
Me quedo con una de las aportaciones finales del vídeo recomendado en el que reflexiona que la tecnología debe estar al servicio del hombre pero sin crear superhombres porque ningún ser humano está o debe estar por encima de otro, pero por el contrario, si alguien está por debajo de la mayoría ya sea por sus limitaciones físicas, intelectuales, neurológicas, etc., se le debe aportar la tecnología necesaria para alcanzar el mismo nivel que los demás.
Conviene preguntarse dónde estaría el límite en que se pueda considerar que un ser humano dejara de ser tal cual lo conocemos pero que siguiera encajando dentro de la definición del ser humano y pudiera ser reemplazado o refortalecido por tecnología cibernética a excepción de su cerebro o corazón en el caso claro está de que esa transformación pueda llegar a ser algún día real y tecnológicamente viable.
Desde una perspectiva criminológica tendríamos que hablar del “delincuente del futuro” algo que ahora mismo se nos escapa de las manos ya que los fenómenos delictivos tal cual los conocemos hoy, habrán desaparecido dado el aporte de información que arrojan los componentes biónicos que llevaremos implantados. Sin duda alguna la autoría de los delitos estandarizados que se cometieran sería muy fácilmente identificado y perseguidos. Los fenómenos ciberdelincuenciales tales como por ejemplo el ciberporno, la usurpación de identidad cibernética, etc., se convierte en el nuevo actor dentro de la lucha de las especies y adptación evolutiva del hombre. Al hablar de ciberdelincuencia somos conscientes de que el espacio físico desaparece por lo que la ecología de este delito pasa a ser abstracta e indeterminada en tiempo y forma por lo que el Derecho Penal deberá (en mi opinión) determinar el marco legal y las diferentes políticas tanto cibersociales como cibercriminales.

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