Para asumir el enunciado que muchos sociólogos y antropólogos como Cloward o Ohlin lo han elevado casi a la categoría de “máxima” para entender la desviación social y criminólogica es necesario en mi modesta opinión como individuo dentro de una sociedad “civilizada”, analizarla interrelacionando los conceptos de delincuencia y socialización.
Trataré de exponer en
este post un breve esbozo los diversos factores que generan la criminalidad y la delincuencia
llegando al menos a la conclusión personal que si bien está fuertemente
vinculada la delincuencia a la falta de
socialización correspondiente a una
posición social baja, no debemos considerarlo válido como “precepto”
para la justificación de la delincuencia desde el punto de vista sociológico y
como parte de integrante de una sociedad “sana”.
Hay muchas teorías acerca
de la delincuencia, que al igual que la
desviación, ha de ser entendida desde la misma perspectiva de base sociológica
puesto que los actos que realiza una persona tienen siempre una repercusión en
la sociedad general, por eso individuo y sociedad forman una unidad común del
sistema de convivencia social.
Las distintas teorías de
base biológica y social enmarcan las características comunes de cualquier
sociedad para dar explicación a la delincuencia y desviación.
Las biológicas sostienen
que los factores están siempre en el individuo, sobre el cual se desarrolla
social y ambientalmente y las teorías sociológicas otorgan mayor importancia a
factores externos y sociales como son entre otros los factores políticos,
económicos, culturales, etc.
Por lo tanto no podemos
centrarnos exclusivamente en una de las dos teorías para abarcar el proceso
explicativo de la delincuencia y criminalidad sino que se deben interrelacionar
los diferentes aspectos biológicos y sociales.
El origen de la conducta
criminal es variable, y por consiguiente a mi modo de entender variables son las causas de la delincuencia,
de ahí que su estudio explicativo se lleve a cabo desde diferentes posiciones
como la genética, la endocrina, la antropométrica, la psicológica, etc. Los
factores de personalidad y aprendizaje constituyen puntos de vista psicológicos
necesarios para conocer la conducta delictiva. De igual forma ciertas funciones
psíquicas explican comportamientos antisociales y delictivos.
En el contexto social del
individuo y potencial delincuente nos encontramos con el control social, que
plantea que si la persona y su libre albedrío pueden infringir las
normas socialmente establecidas y además es la propia sociedad la que le ofrece
oportunidades para ello; solamente el miedo al castigo y una reacción negativa
de su entorno social, será lo que le impulse a cumplir las normas. No menos
importante es considerar que cuando el individuo carece de arraigo social, carece también del
indispensable control disuasorio y es aquí donde el proceso de delinquir es
tomado y considerado como algo natural de subsistencia y dominio.
Otra teoría asociada a
los aspectos sociales vinculantes a la delincuencia es la anomia en la que el
individuo, como de forma anárquica se despoja de cualquier norma de
comportamiento cívico y social porque se siente que no encajan en la propia
estructura social y cultural, situándose fuera del sistema e incluso llegando a
generar uno distinto.
La delincuencia depende
también del grado de la correcta estructuración de factores como son la
familia, la religión, instituciones sociales, etc. las cuales en muchas
ocasiones al no haber cumplido los patrones sociabilizadores correspondientes,
sirven de justificación para la respuesta social del individuo ante las
desigualdades sociales, discriminación, etc., siendo esta respuesta ejercida en
la delincuencia. Reincido en este punto lo expuesto anteriormente y
especialmente después de analizar los delitos de cuello blanco, que no se puede
vincular de forma generalizada, la delincuencia y la criminalidad, a la pobreza
y baja posición social aunque está fuertemente vinculada a las clases bajas de
la sociedad. La desigualdad y la falta de integración son también factores
vinculantes al individuo delincuente, estos dos factores son sólo algunos de
los que originan las llamadas subculturas criminales1. Aun con todo
lo que la marginalidad de la clase baja conlleva, el joven perteneciente a este
nivel no tiene porqué estar en directa oposición con la cultura de las clases
medias y en la gran mayoría de las ocasiones no son necesarios cambios en las
actitudes de comportamiento de estos jóvenes sino la creación de oportunidades
de desarrollo por parte del poder púbico. (sociólogo4, 2013) .
1 R. Coward y L. Ohlin en su obra Delincuency and Opportunity: A Theory of delincuent Gangs argumentan que en toda sociedad coexisten subculturas independientes y definen la subcultura criminal como aquella en la cual resultan indispensables para el desempeño de sus roles dominantes (status maestro)


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